Casualidad

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Aunque toda mi vida me había acostumbrado a que sucediera eso continuamente, desde que me vine a vivir a Madrid, por motivos obvios, ya no ocurría y había perdido la costumbre de oír esos comentarios y vivir esas situaciones casi a diario… hasta ayer.
Estaba en el trabajo con dos compañeros y se nos acercó una chica para preguntarnos algo. Después me dijo:
-¿Tú has trabajado en una cafetería en Logroño?
Yo al principio me quedé, puede que un par de segundos, pensando en por qué me preguntaba eso. Me podía confundir con alguien, eso puede ser normal, pero con alguien de Logroño… Si todavía hubiera vivido allí, enseguida habría respondido, casi de forma automática, hasta que caí en la cuenta y dije:
-No, pero tengo un hermano gemelo allí que sí trabaja en una cafetería.
Ella me miró extrañada añadiendo:
-¿Estás seguro de que no eres tú?
-Seguro. Mi hermano gemelo vive allí y trabaja en una cafetería. ¿Eres de Logroño? -pregunté.
-No -contestó ella-, pero estuve en Semana Santa allí y me pusiste el café todos los días.
Me entró la risa.
-¿Tanto os parecéis? -me dijo uno de mis compañeros.
-Sí -contesté.
-Como dos gotas de agua -concluyó ella yéndose.
Nos quedamos los tres riéndonos de la situación y, sobre todo, de la casualidad.
Que me confundieran con él cuando vivía allí era normal, pero que alguien nos viera a cuatrocientos veinticinco kilómetros de distancia… eso sí que es curioso.
Situaciones que vivía a diario y que ahora se convierten en anécdotas divertidas.

Un año más

Un año más da comienzo la Feria del Libro de Madrid y hoy he ido a darme una vuelta por allí para ver cómo está el ambiente. Yo firmaré los días ocho y diez de junio, por primera vez una de las fechas en una gran librería.
Otra vez he tenido la misma sensación de todos los años. Allí me llevo una inyección de energía, de querer seguir haciendo cosas, de saber que estoy yendo por el camino de mi vocación y, a la vez, me siento un ser muy, muy pequeño al ver los autores famosos, o los que simplemente salen en la tele, con grandes filas para firmar sabiendo que yo estoy en un nivel muy diferente a ese, pese a llevar once años luchando.
Este año me lo tomaré de otra forma. Empiezo nueva etapa, desde cero y, a parte de ser la primera vez que voy a una librería grande (lo cual no significa que vaya a firmar mucho), va a ser la primera vez que no me pongan en librerías temáticas (quitando la vez que firmé en Antonio Machado), lo que va a abrir mucho al abanico de posibles lectores, cosa que antes no ocurría y hacía que me frustara mucho.
Este año disfrutaré de la experiencia, como lo estoy haciendo con cada cosa de esta nueva etapa. Va a ser el décimo año que esté allí y habrá que celebrarlo. Ya estoy pensando en cómo.

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Una época de mi vida

Navegando por internet me he topado por casualidad con la portada de una revista que compraba hace muchos, muchos años, cuando apenas era un niño: Smash Hits.


Esta revista marcó toda una época en mi vida, sobre todo porque era el referente musical que tenía. Por aquel entonces no existía internet y me enteraba de las novedades por esta publicación y la radio.


Recuerdo que salía cada dos martes y que en el recreo íbamos corriendo a comprarla para ver los reportajes de los artistas que tanto admirábamos. Yo por encima de todas las cosas a Madonna, pero gracias a Samsh Hits conocí a otros cantantes cuya música forma parte de la banda sonora de mi vida, en parte gracias a la revista.


A la mencionada Madonna habría que añadir a Kylie Minogue, su hermana Dannii, Martika, Betty Boo, Belinda Carlisle, Black Box, Take That, New Kids On The Block, Roxette, Bananarama…


Recuerdo esa época con muchísimo cariño, las ganas que tenía de que saliera cada quince días, cómo recortaba los reportajes que me gustaban… con el tiempo descubrí en mi Logroño natal una tienda en la que vendía su edición británica y también me la compraba.


De esa forma descubrí varios artistas que no llegaron a ser conocidos en España, pero que también formaron parte de esa banda sonora, como Kavana.


Cuántos recuerdos me han venido a la memoria al ver la revista en las redes hoy. Tanto, que me he puesto a buscar portadas y a recordar tantas cosas…


Una época inocente, infantil, llena de sueños y con mucha, mucha música. Me marcó tanto, que hoy en día sigo escuchando a esos artistas, aunque muchos de ellos hace ya años que no sacan nada nuevo, incluso varios solo tuvieron un par de discos en esa época.


Qué buenos recuerdos. Hace ya años que en España no existe la revista, pero he sonreído recordando. Creo que me voy a poner a escuchar a todos esos artistas ahora mismo y a seguir soñando…

Lina Morgan

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A veces hace falta muy poco para hacer feliz a un hombre. Hoy me he dado este pequeño capricho que para mí significa mucho. Lina Morgan y su trabajo forma parte de mi vida, así que no he dudado en comprarme estas dos películas en formato Bluray. Sobre todo me hace ilusión tener otra vez Fin de semana al desnudo. Puedo decir que mi vida no sería la misma sin esta película.

El día llegó

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El día de la presentación llegó y, después de estar toda la semana nervioso por tener que enfrentarme a la gente, me levanté tranquilo. Tenía todo el fin de semana libre, lo que me ayudó a estar relajado y a pensar solo en estar relajado. Acabé de preparar el esquema de todo lo que tenía que decir (un repaso a los últimos quince años, desde que empecé a escribir “El cuaderno de Bruno”) y el momento de ir hacia la librería La Sombra llegó. Me preparé con algunos distintivos de esta nueva etapa para mí, como los pantalones cortos, botas y mi inseparable cruz, por supuesto de riguroso negro y listo para dar mi charla a quienes fueran a apoyarme. Seguía sin estar nervioso. En el fondo sabía que iba a ser así, porque siempre me tranquilizo hasta justo el momento en el que ya estoy delante de la gente, que es cuando ya no sé qué decir.

El wiccano y yo llegamos a la librería, dejamos unos libros que había llevado para la charla (uno de cada ejemplar que me han publicado), vimos cómo era la sala de la presentación, un segundo sótano muy madrileño y fresco, y nos fuimos a hacer tiempo mientras no tomábamos algo. Al pasar por delante de una cafetería vi que dentro estaban Ángel y Joel, así que entramos con ellos. Después llegó Juanjo y la hora de ir a la librería de nuevo. Estaba recibiendo whatsapps de personas que ya habían llegado. El momento de la verdad.

El wiccano y yo nos fuimos a buscar un sitio donde comprar un botellín de agua y quedamos en vernos con los demás en la librería. Cuando llegamos, allí estaban mis tíos, NaT, David, Víctor, Jesús G con su amigo Rubén y después llegaron Ángel, Juanjo, Joel, a los que se les unieron Jesús y Fernando… ¡Con camisetas con la portada de “Piensa en mañana” estampada! Por eso llegaron después, para ponérselas y darme la sorpresa. Vaya que si me la dieron. Más aún cuando se dieron la vuelta y en la espalda había una foto mía del videoclip “Invítame A Volar”. No salía de mi asombro. Fue un detalle tan bonito… Para mí significaba que les importaba de verdad esa presentación, que no iban por ir. Ya podía empezar tranquilo.

Al bajar llegó más gente, como Erika y su hija y, más tarde, Ana, Juan Carlos y Coral. Puse en un pequeño altavoz la versión instrumental de “Invítame A Volar” mientras me preparaba y todos se colocaban. Ya sentado en mi taburete, sin mesa, llegaron los nervios. ¿Cómo empezar? ¿Cómo no meter la pata? ¿Cómo hacer que no se notara que me temblaba la voz? La sala llena de gente me estaba mirando y había llegado el momento de no hacer el ridículo. Siempre me pasa igual. Me pongo nervioso cuando voy a empezar pero, es abrir la boca, y no parar de hablar intentando que no se note si me pierdo o si digo algo sin sentido, como si entrara en trance y despertara al terminar sin saber muy bien qué he dicho… El caso es que estuve hablando cincuenta minutos sin parar y, después de hacerme el esquema de ocho páginas en mi cuaderno, miré solo la primera y lo solté. Lo mío es improvisar y en el fondo ya tenía en la mente el esquema. No necesitaba mirarlo. Conté mi historia, muy resumida, a punto de llorar cuando al principio dije varios motivos por los que el dos mil dieciséis había dado paso a una nueva etapa de mi vida y fui a decir que, como sabían, mi padre había muerto, pero no pude. Dice algo así como: “Todos sabéis que…” y me quedé callado, bajé la mirada y respiré para no emocionarme. Continué como pude y conseguí no llorar. El resto trancurrió con normalidad. Incluso al final, hablando de “Invítame A Volar”, dije que estaba dedicada a la muerte de mi padre y conseguí no emocionarme. Intenté hablar desde fuera y no desde dentro. Funcionó.

Yo pensaba que había hecho una charla demasiado larga y aburrida, pero al acabar me dijeron que no, que había estado muy entretenida e interesante porque me habían conocido más después de escucharme. ¿No es bonito que te digan algo así? Después firmé libros y me despedí de los que no se quedaban, porque nos íbamos a ir a Medias Puri, por supuesto. Desde que empezó esa discoteca, se ha convertido en imprescindible en esta nueva etapa.

Nos separamos para que fuera a casa a dejar los libros, que pesaban mucho y quedamos en vernos más tarde en el centro. Nos fuimos el wiccano, Víctor, NaT y David. Estos dos últimos se marcharon y los tres fuimos a casa, donde cenamos algo. El wiccano decidió no salir, porque estaba muy cansado, así que nos fuimos Víctor y yo a buscar a Ángel, Juanjo, Joel, Jesús y Fernando para ir a la Puri. Después se nos unió Edgar, que estaba trabajando.

Allí, como siempre, me sumergí en un mundo paralelo, donde no soy raro, donde no soy feo, donde puedo dejarme llevar, donde encajo… Estuvimos bailando sin parar hasta las cuatro de la mañana para dar fin a un gran día, a mi día, celebrando que todo había salido bien, que me siento orgulloso de lo que estoy haciendo, de quien soy y de vivir la vida que yo he decidido vivir. Ese día fue la puesta de largo de esta nueva etapa, pese a ir enseñando las piernas, y por fin puedo decir que el nuevo ciclo se ha abierto, que soy una nueva persona y que todo lo que he aprendido estos años me ha servido para usarlo ahora en todo lo que hago. Estuve arropado por gente que entendió que era importatante para mí que estuvieran allí y me siento muy, muy agradecido. Voy a tardar mucho en olvidar este día.

Reflexión sobre la muerte

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Una de las peores cosas de hacerse mayor e ir cumpliendo años es ver cómo la gente va muriendo, cómo tu familia poco a poco se va haciendo más pequeña. Primero una abuela, luego la otra, un abuelo, tu padre…
La muerte forma parte de la vida, es algo natural, pero verla en tus seres queridos da miedo. Piensas que nunca se van a ir, pero ves cómo se marchan, cómo les sobrevives… Tienes muchos recuerdos y te das cuenta de que siempre serán solo eso, recuerdos, porque nunca los volverás a ver.
Hoy sería el cumpleaños de mi abuela Esther, un mujer que siempre tenía una sonrisa en la boca y una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Todos los días me acuerdo de ella, porque uso sus servilletas, esas que bordaba sin parar. Era una mujer que disfrutaba compartiendo y esa es una gran lección.
Curioso que mi presentación de “Piensa en mañana” coincida con su cumpleaños.
Mi canción “Invítame A Volar” trata sobre la muerte, sobre perder a alguien querido y desear compartir más momentos con esa persona, sobre perdonar y darle importancia solo a las cosas buenas. Aunque la compuse por mi padre, hoy la cantaré en casa, a solas, pensando en ella, porque era su madre y de alguna forma la canción también le pertenece.
Una razón más para hacer emotivo este día. Tengo que estar sereno, no recordar, no emocionarme… pero es tan difícil…